Te
entrego mis pies,
para perseguirte hasta el fin del mundo,
y mostrarte lugares
aún mejores.
Te entrego mis manos,
Te entrego mis manos,
para acariciarte y escribirte versos.
Te
entrego mis oídos,
para saber cuáles son tus anhelos y caprichos.
Te
entrego mis ojos,
para contemplar tu hermosura:
tu cintura, tu cabello, tu
mirada, tu sonrisa.
Te
entrego mi sonrisa,
porque en buena medida depende de la tuya.
Te
entrego mi mente,
para que la ocupes pensando en ti
aún mientras duermo.
Te
entrego mi boca,
para besarte y decirte cuánto te quiero.
Te
entrego estas palabras,
para que las inscribas en tu corazón.
Te
entrego lo que soy,
porque es lo menos que puedo darte.