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viernes, 14 de enero de 2011

¡No cantes más musa!

¡Canta, oh musa!, ¡Canta, oh diosa!, pues eres tú la compositora de esta triste y agónica melodía, culpable de la odisea de un sentimiento que se pone en duda, pues en ocasiones vuela a grandes alturas; pero son otras más miserables en las que alcanza el fondo de los mares. Tal vez sea por esta odisea, que los teucros renuncian a la protección de los muros, esos que protegían al sentimiento, porque el canto de la musa dejó de tener ese sentido sincero y angelical, con el que endulzaba los días calurosos, dándoles un brillo utópico que se hacía real.
Su canto dejó de ser arte. Y se convirtió en un chillido estruendoso y agudo; ya no existía melodía armónica, ahora, había gritos de soldados que caían en medio de la guerra alejados de la protección de sus muros. La musa ya no contaba para protección de la bien murada Ilión, cantaba para construir el caballo de Troya. Los soldados seguían cayendo, unos como resultado de una espada bien incrustada, otros por una flecha bien lanzada, y también por supuesto, los que agonizaban en manos de los médicos que trataban de hacer milagros con aquellos cuerpos.
Pero el canto seguía presente en el oído de cada guerrero, para un lado era inspiración pura, pero para el otro era desconcertante oír un ruido que no indicaba nada. Y los soldados le suplicaban desesperados diciendo: -¿Por qué cantaste musa? ¿Por qué tuvo que ser una pieza tan hermosa? Elaborada con más cuidado y detalle que cualquier estatua dedicada a Zeus. ¿Por qué ese canto musa? Por qué ese canto tan marcado, tan profundo y penetrante.- Un canto tan maravilloso que el guerrero se ha limitado a gritar: “¡No sigas!, ¡No cantes más musa!”. Porque cada vez que regresa cuando nadie la está esperando, reaviva la herida reciente y alarma el chillido agudo y horroroso que esparce la duda y el dolor al hombre agonizando.
No cantes musa, si no quieres defender el muro.
No cantes más musa, si no quieres matar a los invasores.
No cantes más musa, si vas a construir el caballo.
No cantes más y deja morir el muro por completo, tu canto es el que tiene la última palabra y ya sentenciaste a los teucros, así que hazle un favor al que alguna vez fue tu pueblo y no cantes más, porque lo único que están esperando es: morir, sabiendo que dieron todo, mientras tú estuviste a su lado.

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