Nunca confíes en lectores de un solo libro.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Who oh oh... When we were young... - Take That


(Letra en español)

Cuando éramos jóvenes,
El mundo parecía muy viejo
Sin cariño y fríos.
Hacíamos lo que nos decían
En nuestras vidas.
Cuando éramos jóvenes.

Teníamos el mundo en nuestras manos
¿Nos preveníamos de las cosas buenas?
Marineros de una nave especial
Y ninguno de nosotros fallaría en esta vida.
No, cuando eres joven.

Bebíamos por lo que sea
Que nos mantuviera juntos
En los límites del cielo.

Ohhhhh cuando éramos jóvenes,
Cuando adorábamos lo fabuloso
Ohhhhh cuando éramos jóvenes
Éramos unos tontos sin miedos
Nunca sabremos el precio que pagamos
Por dejar a alguien ser más fuerte
Ohhhhh cuando éramos jóvenes.

En un momento de gracia
Un largo salto de fe
Hay aún más gloria guardada
Es mi vida
Estoy aquí con las amantes.

Y quemamos los puentes
Que rompimos
Sólo para ver la luz del fuego
Y la inocencia
Se transforma en vieja esta noche.

Ohhhhh cuando éramos jóvenes
Cuando todo parecía lo que era
Ohhhhh cuando éramos jóvenes
Y todo era como soñábamos
Nunca sabremos el precio que pagamos
Por dejar a alguien ser más fuerte
Ohhhhh cuando éramos jóvenes.

Y cuando mires a tu alma esta noche
Eres alguien que reconozcas.
Puedes recuperar
Lo que perdiste
Pero tiene que ser la última vez.

Ohhhhh  cuando éramos jóvenes
Ohhhhh  cuando éramos jóvenes
Ohhhhh  cuando éramos jóvenes

Ohhhhh  cuando éramos jóvenes
Cuando adorábamos lo fabuloso
Ohhhhh  cuando éramos jóvenes
Éramos unos tontos sin miedos
Ohhhhh  cuando éramos jóvenes
No sabíamos que no duraría
Ohhhhh  cuando éramos jóvenes

miércoles, 26 de octubre de 2011

Mis deseos los resumo en términos teatrales

Los últimos cinco años de nuestras vidas han pasado bastante rápido, tanto, que parece que la oleada emo que golpeó a San Cristóbal y a algunos de nuestros compañeros terminó ayer; pero a la vez, han pasado tantas cosas que ignoramos que el Centro Comercial Sambil apenas está a punto de cumplir cinco años de entrar en funcionamiento. Lo que sucede es, que en un espacio muy corto de tiempo hemos tenido la oportunidad de ser psicólogos de nosotros mismos, cirujanos de serpientes, artistas bohemios, científicos del gas, atletas no muy destacados, mochileros del Táchira, y un sinfín de títulos que no alcanzaríamos a nombrar en este instante. Asimismo, tuvimos que escuchar al peor de los cantantes, regalar almuerzos, dar hospedaje al que vivía lejos, pero gracias a ese amor de Dios que nos inculcaban de vez en cuando en un devocional o un campamento, aprendimos a tolerar al que se subía en los techos a media noche.

Hicimos todas estas cosas y peor aún, las soportamos, gracias al ambiente de compañerismo y caridad que rodeó ese cajón de color verde y blanco que nosotros llamábamos salón. Desde los pequeños detalles como el sacapuntas prestado, el regaño del profesor obstinado o el lápiz recogido del suelo; hasta los grandes hechos como subir hasta donde nos dejó el Chorro El Indio,  se convierten en acontecimientos que vale la pena recordar con nostalgia, con un ligero cosquilleo, y ¿por qué no? con lágrimas en los ojos. Porque han sido tiempos de ilusiones, realidades, oportunidades, frustraciones y sueños esos que Shakespeare describe como: “creaciones de una mente ociosa, engendros de la loca fantasía”. Disfrutamos todos estos días porque no parábamos de soñar, de ingeniar algo nuevo para hacer, de meternos en problemas y escuchar a la Directora con el acuerdo de convivencia en la mano, pero todo era parte del proceso de corrección  por el que teníamos que pasar para madurar y estar listos para seguir soñando y empezar a hacer realidad las cosas que se nos ocurrieran.
Con el título en la mano sólo nos queda seguir haciendo lo que ya sabemos hacer: SOÑAR. Imagínense haciendo cosas como: escalar en los Alpes suizos, una expedición por Brasil, un viaje a la Patagonia, perderse en los médanos de Coro, manejar un auto de fórmula uno, saltar desde un helicóptero, dar un discurso de cierre de campaña para elecciones presidenciales, y cualquier otra proeza extrema que los haga felices, tranquilos y realizados a corto, mediano y largo plazo.
No dejen que el tiempo decida con ustedes, por el contrario, decidan qué hacer a medida que  pase el tiempo, persigan sus sueños como Odiseo buscó a Penélope. Cuando la gente se acerque a burlarse de lo que quieren hacer, de lo que quieren lograr, cuando lo subestimen, simplemente demuestren que no saben con quién se están metiendo. Demostremos que somos capaces de romper esquemas, pero siempre con delicadeza, con prudencia, con estilo, con su estilo, tengan siempre presente que a pesar de todo se están sintiendo bien, se sienten tranquilos con ustedes mismos. Arriésguense, y si fallan, pues de los errores queda el aprendizaje. No se sujeten siempre a las leyes de la física, porque estas son exactas, inventen sus propias leyes, estas estarán bien si toman en cuenta que el principio de la sabiduría es el temor a Dios, y que Dios nos ama y por eso tenemos que rendirle cuentas.
En conclusión, recuerden, pero con nostalgia, los cinco años que pasaron en el edificio blanco; improvisen, porque cuando lo hacemos surge lo que somos; Sueñen, para tener motivos por qué luchar; Arriesguen, siempre habrá tiempo para corregir lo que salga mal; Recuerden que Dios los ama y quiere lo mejor para sus hijos.
Muchachos, el futuro promete mucho, pero es nuestra responsabilidad vivir con tanta intensidad el presente, que quedemos enamorados del pasado.
A las autoridades y el público presente, Buenas Noches.
A mis compañeros les voy hablar en términos teatrales: “Mucha mierda”.


sábado, 1 de octubre de 2011

Soy feliz mientras te extraño

Esta será una nueva noche de esas sin sueño, porque no te tengo para abrazarte, y te extraño, sin sentirte lejos; porque en el frío que trae consigo la lluvia tú me arropas, me das tu calor; tu presencia en mis pensamientos hace que yo sea inmune a la brisa que me ataca y la soledad intentando mortificarme.

La seguridad de que cuento contigo, de que bien lo sé tú piensas en mí, del modo en que yo me acuerdo de ti, con el mismo afecto, con el mismo deseo, con el mismo cariño, porque recuerdo que te extraño y no es precisamente porque te hayas ido o te tenga lejos. Te extraño, porque si sólo tus pensamientos neutralizan el frío y me acompañan en la oscura y sombrienta sala. ¿Qué sería de mí, si te tengo a mi lado?

Sería una fiera indomable, libre en su espacio, con el más firme deseo de correr contigo y hacer lo que los dos nos propongamos. Saltar un puente, remar en altamar, o cualquier otra locura extrema que libere la adrenalina que hay entre nosotros,  porque cuando las palabras se desatan entre los dos, es eso lo que hay, adrenalina.

Te extraño con adrenalina, y quiero seguirte extrañando a mi manera, para que cuando dejes de estar en mis pensamientos para estar con tu mano junto a la mía, viva otra larga noche de esas sin sueño en las que me desvelo sólo por lo feliz que soy de saber que a la lluvia la ignoro por tenerte acá en mis pensamientos, que a la sala sombría tu ser desde muy adentro de mí a la acompaña. Y la felicidad más grande la hallo en la adrenalina con que te espero, aguardando el desenlace extremo de la novela de nosotros.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Es tu manera de expresar alegría

Basta con que tus labios puros se despeguen entre sí, para dejar ver la mano perfecta de Dios puesta en tu boca; el Creador se tomó la molestia de bajar del oscuro cielo las más brillantes estrellas para que se enseñoreen en tu delicado rostro. Cada una de sus estrellas brilla con la misma intensidad, es una luz radiante y armónica que no me canso de mirar.

No puedo dejar de ver tus estrellas porque su luz me arropa y protege con ternura, sin que se escape una sola parte de mi cuerpo. Tus estrellas hacen lo que quieren, sin soberbias, ni amarguras, por el contrario están llenas de inocencia, con un ligero toque de picardía y malicia que se han ganado mi admiración.

Permíteme proteger lo frágil de tu sonrisa, guardar la perfección que se esconde tras tus labios. Es mi deseo ser el culpable de tus alegrías, esas con las que pueda detallar el movimiento de tu rostro cuando dejas ver la creación sin protocolos, pues quiero contemplar la luz de los astros, tan cerca, como tú decidas concederme la dicha de ver el resultado de tus alegrías.

lunes, 14 de febrero de 2011

She - Elvis Costello

Tres testigos, un balcón y ellos dos.

La escena romántica que ese par de seres presentó aquella noche para tres espectadores, que se desviaron de cualquier detalle palpable en la noche; empezó cuando se deslizaron las puertas transparentes, de bordes blancos, para que ellos dos entraran al balcón. Sólo recibían una muy tenue luz amarillenta, además, por supuesto, de la de sus tres espectadores, la Luna, llena como sólo sabe hacerlo una vez por mes; y dos estrellas no muy brillantes que parecían sus guardaespaldas.
Él, muy caballeroso, como siempre fue, deslizó la silla para ella, para que aquel hermoso cuerpo de piel blanca tomara asiento. Acto seguido se tomó la molestia de abrir la botella de vino que hacía de centro de mesa junto a una vela y su respectivo candelabro; llenó las copas de ambos, y el olor de aquella añeja botella tenía un largo alcance, setenta o más años de antigüedad, no eran para menos. Con la ayuda de aquellas copas, sostuvieron una conversación como las que solían tener, pero tal vez la pequeña y redonda mesa de madera en la que estaban, le daba un matiz especial a la ocasión, además por supuesto de las copas, la vela y la luz tenue de la noche, la cual los hacía estar aún más atentos el uno del otro. Así, habían excusas suficientes para que ella detallara el cabello rizado de él; y él, los ojos marrones de ella, y cada que podía, ese perfil perfecto y bien detallado.
Los observadores seguían atónitos ante aquel evento, pero nada comparado con lo que sucedería más tarde. Sin embargo, la presencia de este trío no fue inerte, pues ella girando la mirada levemente se percató de la obra de arte que tenía a su derecha. Se levantó poseída por la poderosa luz del satélite y posó sus brazos sobre la baranda negra y fría que rodeaba al balcón, fría como la noche. No obstante, él no perdió el tiempo, se apartó del lugar por unos segundos, y acercándose al viejo radio de la casa, colocó un casete y dejó reproducir las primeras palabras de una bellísima composición, que decían así:
“Ella puede ser la cara que no consigo olvidar
Un rastro de placer o remordimiento
Pude ser mi tesoro o el precio que tengo que pagar.
Ella puede ser la canción que canta el verano
Puede ser el frío que trae el otoño…”
         Esas palabras más la sensación de calor que dio la chaqueta de él, en la desnuda espalda de ella fueron suficiente para dejar de mirar la Luna y concentrarse en el abrazo de él que la arropaba; él deslizó sus manos hasta tomar las de ella y muy lentamente las tomó y soltó una de las manos para hacerla girar cual bailarina, y tomar su cintura, mientras ella sujetaba su espalda. De esta manera no había balcón, ni mesa, ni vino, ni luz, ni Luna, que los sacara de aquel maravilloso baile de fantasía en el que estaban.
Bailaron aquella pieza lenta y tiernamente, moviéndose con sumo cuidado por el pequeño espacio del balcón. Eran los ojos de ella en el rostro de él, y los ojos de él en el rostro de ella; cada paso a un lado y al otro les daba seguridad y los hacía sentirse prófugos de la realidad. La canción finalizaba y no se había escuchado otra cosa que no fuera la voz del artista. No hacía falta decir una palabra para describir lo que pasaba entre ellos en aquel momento. Y el evento de la noche comenzó, con la voz de fondo diciendo:
“… Ella puede ser la razón para sobrevivir
El por qué y el dónde por lo que estoy vivo,
A quien yo cuidaré a través de los muchos y ásperos años.
Yo tomaré sus risas y sus lágrimas,
Y con ellas haré todos mis recuerdos.
Por donde ella va yo tengo que estar
El significado de mi vida es ella, ella, ella…”
         Él, al borde del balcón tomó su otra mano y con la misma sensación de cariño y amor la miró a los ojos y la abrazó fuertemente. Apartándose un poco se miraron de nuevo, ésta vez cortándose el aliento, y rozando sus narices llegaron a los labios. Las estrellas titilaron de emoción, era un beso intenso, pero sincero, un beso que envolvía todo lo ocurrido esa noche y las anteriores, pero lo más importante de éste, es que llevaba amor.
         Con la Luna, la ciudad dormida, y las estrellas de testigos, pero más que de testigos, de fondo para el balcón; Él prometió protegerla y acompañarla desde esa noche, en las alegrías y tristezas de su vida. Ella, sin palabras, se limitó a corresponder a la promesa, aferrándose a su cuerpo como nunca lo hizo.
         Esa noche la Luna y su par de estrellas fueron testigos del comienzo de un amor sincero y puro, que perseveró hasta que ambos se quedaron sin espacio en ésta tierra.

domingo, 13 de febrero de 2011

Your Song - Elton Jhon - Por Ewan McGregor

Tu canción - Elthon Jhon

Mi regalo es mi canción
Y esta es para ti
Y puedes decirles a todos
Que esta es tu canción
Quizás es muy simple
Pero ya que está hecha
Espero que no te importe
Yo espero que no te importe
Que yo ponga en palabras
Cuán maravillosa es la vida ahora que estás en el mundo.

Sentado en la azotea
Y pateé el musgo
Fluyen algunos de los versos fluyen
Me hicieron cruzarme un poco
Pero el sol ha sido bueno
Mientras escribía esta canción
Es para la gente como tu
Que lo mantienen encendido.

Así que perdóname por olvidar
Pero estas cosas que hago
Verás, he olvidado
Si son verdes o son azules
Como sea la cosa está bien, lo digo en serio
Los tuyos son los ojos más dulces que he visto.

Y puedes decirles a todos
Que esta es tu canción
Quizás es muy simple
Pero ya que está hecha
Yo espero que no te importe
Yo espero que no te importe que yo ponga en palabras.

Cuán maravillosa es la vida ahora que estás en el mundo
Espero que no te importe
Yo espero que no te importe que yo ponga en palabras
Cuán maravillosa es la vida ahora que estás en el mundo.

domingo, 16 de enero de 2011

Sus ojos se cerraron

Noche oscura, de frío aunque no hay lluvia;
Le doy un vistazo a la amarilla y tímida Luna,
Que brilla intensa buscando nube que la oculte,
Pues ella está afuera, y con su rostro opaca su hermosura.
Es su mirada maliciosa de ojos negros
Que persigue al astro impotente al verla,
Esa mirada con la que me quiero cruzar
Aunque sé que en el fondo me miente,
Me traiciona porque me pierdo ante su boca,
Cuyos labios quiero rozar con los míos.
Sin embargo, los siento lejos, los veo lejos,
Porque sería enredarme en juegos sombríos.
Aunque sé que sus ojos me persiguen con asedio,
No me atrevo a corresponderle con un contacto,
Tengo miedo de entregarle mi corazón con todo fervor
A una bella mujer que expirará sin pensarlo.
¡Cruel y maldita agonía!
Extendida por fuerzas mayores
Hay algo que la retiene en este mundo
Y supera a los doctores con sus conclusiones.
Es por esas fuerzas
Que sucede lo que ella ha anhelado,
Que sus ojos coincidan con los míos
Para darle descanso a sus párpados.
Ella solo estaba esperando ese contacto intangible
Para poder bajar la mirada.
Ahora sus ojos descansan en paz
Mientras comienza a suceder algo que no me esperaba.
La Luna ya no busca nube que la oculte
Y brilla con confianza, sin temores y orgullosa;
Finamente sus ojos se cerraron después de cruzarse conmigo,
Ahora yo tengo que buscarlos enterrados en una fosa.

viernes, 14 de enero de 2011

Caminar contigo bajo la lluvia

Caminar contigo bajo la lluvia
Disfrutando cada gota porque estás a mi lado.
Caminar contigo bajo la lluvia
Y oír caer un trueno sin sentirme espantado.
Dejar que tu mano me arrope,
Dándole calor a mi cuerpo
Pese al frío azote del viento
Que en momentos me hace sentir torpe.
Ver el resplandor sincero de tu sonrisa
Cual relámpago disparado frente a mis ojos,
Esa con la que me pierdo ante la brisa.
Caminar contigo bajo la lluvia,
Ningún ventarrón frenaría este momento,
Porque en lo profundo de tus labios
Mi ser recupera el aliento.

¡No cantes más musa!

¡Canta, oh musa!, ¡Canta, oh diosa!, pues eres tú la compositora de esta triste y agónica melodía, culpable de la odisea de un sentimiento que se pone en duda, pues en ocasiones vuela a grandes alturas; pero son otras más miserables en las que alcanza el fondo de los mares. Tal vez sea por esta odisea, que los teucros renuncian a la protección de los muros, esos que protegían al sentimiento, porque el canto de la musa dejó de tener ese sentido sincero y angelical, con el que endulzaba los días calurosos, dándoles un brillo utópico que se hacía real.
Su canto dejó de ser arte. Y se convirtió en un chillido estruendoso y agudo; ya no existía melodía armónica, ahora, había gritos de soldados que caían en medio de la guerra alejados de la protección de sus muros. La musa ya no contaba para protección de la bien murada Ilión, cantaba para construir el caballo de Troya. Los soldados seguían cayendo, unos como resultado de una espada bien incrustada, otros por una flecha bien lanzada, y también por supuesto, los que agonizaban en manos de los médicos que trataban de hacer milagros con aquellos cuerpos.
Pero el canto seguía presente en el oído de cada guerrero, para un lado era inspiración pura, pero para el otro era desconcertante oír un ruido que no indicaba nada. Y los soldados le suplicaban desesperados diciendo: -¿Por qué cantaste musa? ¿Por qué tuvo que ser una pieza tan hermosa? Elaborada con más cuidado y detalle que cualquier estatua dedicada a Zeus. ¿Por qué ese canto musa? Por qué ese canto tan marcado, tan profundo y penetrante.- Un canto tan maravilloso que el guerrero se ha limitado a gritar: “¡No sigas!, ¡No cantes más musa!”. Porque cada vez que regresa cuando nadie la está esperando, reaviva la herida reciente y alarma el chillido agudo y horroroso que esparce la duda y el dolor al hombre agonizando.
No cantes musa, si no quieres defender el muro.
No cantes más musa, si no quieres matar a los invasores.
No cantes más musa, si vas a construir el caballo.
No cantes más y deja morir el muro por completo, tu canto es el que tiene la última palabra y ya sentenciaste a los teucros, así que hazle un favor al que alguna vez fue tu pueblo y no cantes más, porque lo único que están esperando es: morir, sabiendo que dieron todo, mientras tú estuviste a su lado.

miércoles, 12 de enero de 2011

Ojos Negros

¿Mirar o desear? ¿Por qué no mejor esperar? Anhelar ese cruce de deseos, de sentimientos y emociones revueltos en miradas que se envuelven entre sí, como la serpiente en el tronco elegido y se complementa con él a placer, donde se conjugan en una amalgama de pensamientos e ideas que alguna vez fueron una sola, y se han abierto horizonte por sí mismas para generar palabras nuevas, versos nuevos; pero hacerlo, es redundar en esa mirada, en ese color, en el negro de los ojos que observan.
Negros, negros como la boca de un lobo que abierta genera incertidumbre, misterio, miedo e intriga; negros como la piel de la pantera mística y sigilosa. Negros, porque negro es el reflejo de la oscuridad que ha poblado una mirada, o lo que ella entrega al ser observada, porque a su alrededor va diciendo lo que va dictando, pero que nada es entendido, nada es copiado, se hace caso omiso al asunto.
Negros, porque el negro no dice nada, no aclara nada, porque perderse en la mirada de esos ojos negros implica ser incapaz de abrirse camino, porque imposible es darle brillo a esa mirada, la cual está esperando ser algún día aclarada, para salir de la oscuridad fría y amarga en la que se encuentra, para volver a derrochar alegría y placer a quien los observaba; deseando ese cruce, que cuando aparecía no daba más que un reflejo que penetraba más que los rayos del Sol, que atravesaba hasta el más fuerte diamante y le entregaba el mejor brillo a esos ojos que buscaban sin cesar una mirada, la correspondencia de esa mirada, pero sobre todo que llevara consigo una muestra del deseo y fervor con que se estaba esperando.
Por qué no dejas aclarar lo oscuro en la mirada de esos ojos negros, que cuando dan luz ofrecen una figura suprema. Permíteme mirar más allá de esa oscuridad, mirar lo que va tras ese negro telón. Déjame empujar la claridad que salió a escena y se ocultó para no aparecer más en el escenario; para que un aficionado interesado vea la propuesta que tiene esta obra de arte. ¡Sal de la oscuridad que te cubre relámpago negro!, que rápidamente se ve y dichosos son los que logran hacerlo, pues tal ha sido mi dicha que me desvelo por recrear ese hecho.