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jueves, 1 de junio de 2017

Es solo una formalidad

Tenía que pedirle perdón...
Perdón, por dormirme tantas veces,
perdón por no enamorarme a tiempo,
perdón por subestimar su encanto.

Tenía que pedirle perdón por mis caprichos,
que no soltaba para encapricharme 
con sus labios, con sus ojos;
por no caer en la terquedad
de dibujar sus sonrisas y sus sueños.

Tenía que pedirle perdón
por no enamorarla suficiente,
por no tener coraje y hombría,
por dejarla obrar según sus miedo.

Tenía que pedirle perdón...
por no abrazarla hasta arrebatarle todo,
sus miedos, sus complejos;
por huir en lugar de saltar los obstáculos,
por enfrentarlos a la distancia
y no a su lado.

Tenía que pedirle perdón,
por hacer caso omiso a lo que yo quería,
y escribir solamente.
Tenía que pedirle perdón 
por hacerle saber cuanto la quería,
por escribir,
por redactar, por hablar, 
por improvisar cada verso desde mi corazón.

Perdón por no saber perderla,
perdón por descubrir lo extraordinario de su ser,
por aferrarme a la felicidad 
de dejar pasar el tiempo junto a ella.

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